
"Señorita! , este bar no es un lugar decente para usted". Gritó el viejo gordo detrás de la barra.
Tenía los ojos rojos, como ardiendo en llamas.
Ella sútilmente meneando sus caderas, haciendo sonar sus tacones color púrpura, se le acercó.
Él temblando de curiosodad , titubeo algunas frases sin sentido. Era una mujer no tan hermosa. Pero su elegancia llenaba el lugar húmedo por la lluvia del día anterior.
Una ves los rostros cerca, él se palideció...y en desesperación mencionó: "Disculpe no quería ofenderla" (...) " Usted no me ha ofendido, al contrario me ha abierto las puertas de lo que estaba buscando".
Después de 15 minutos de charla sin importancia, le tomó la mano y se lo llevó a la cama. Hace días ella quería demostrarle algo al mundo.
Al cabo de varias horas ....el gordo exitado falleció en sus brazos.
Ella dulcemente, cansada por el trainer del sexo le dijo en el oído: "Este si es un bar para mi, era usted el indecente."
Se vistió lentamente , como quien no tiene ninguna prisa.
Salió a la calle y se decidió en que dirección caminar.
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